www.metalog.org/files/introd.html
Esta versión castellana ha sido
revisada por:
Higinio Alas Gómez, Profesor Emérito
de Ciencias Religiosas, la Universidad Nacional, Heredia, Costa Rica;
José Cascant Ribelles (Doctor en Sagrada Teología,
Navarra), anteriormente Rector del Seminario Mayor de Arequipa, El
Perú;
y Dr. Pedro José Chamizo Domínguez,
Profesor de Filosofía del Lenguaje, la Universidad de Málaga,
España.
Metalogos:
Los
Evangelios de Tomás, Felipe y la Verdad
.
Proyecto
Copto Ecuménico
t.mnt.son77m.pe.xristos
.
www.metalog.org
.
Impreso
IV.92, Internet I.98, Revisado V.08
«¡Maravillad a lo presente!»— Las Tradiciones del Apóstol Matías
Introducción
En
diciembre del año 1945
dos campesinos egipcios musulmanes, Muhámad
Alí al-Samán y su hermano Jalífah Alí,
encontraron más de 1.100
páginas de antiguos manuscritos en papiro, enterrados junto al
acantilado oriental en el valle del Alto Nilo. Los textos eran
traducciones de originales griegos al copto,
que era la etapa helenística de la antigua camítica
lengua faraónica (Gén
10:6). Ese dialecto evolucionó después de la
conquista por Alejandro Magno en el 332
a.C. y posteriormente fue reemplazada por el
árabe como la lengua vernácula egipcia después
de la conquista musulmana en el 640
d.C. Así pues, el copto se convirtió
en la lengua de la iglesia egipcia primitiva y permanece como su
lenguaje litúrgico hasta hoy día.
El yacimiento de este
descubrimiento, al otro lado del río del pueblo moderno de
Nag Hammadi, ya era famoso como el pueblo en
la antigüedad llamado CHNOBOSKEION
(‘pastizal de gansos’), donde en el 320
d.C. San Pacomio
fundó el primer monasterio cristiano. Poco menos de medio
siglo después, en el 367
d.C., los monjes locales copiaron unos 45
escritos religiosos diversos— entre los que se encuentran los
evangelios de Tomás, Felipe y la Verdad, además de una
parte de la República de Platón (588A-589B)—
en una docena de códices encuadernados
en cuero. Esta biblioteca entera fue cuidadosamente sellada en
una urna y escondida cerca, entre las rocas,
donde permaneció sin descubrirse durante casi 1.600
años. Estos papiros, vistos por primera vez por eruditos en
marzo de 1946,1
se han conservado desde 1952
en el Museo
Copto del Cairo Antiguo. La edición fotográfica más
temprana del manuscrito del Códice II,
fue editada por el Dr. Pahor Labib2
(foto de
una página de los papiros).
El autor del Evangelio de
Tomás se presenta como Santo Tomás el apóstol,
uno de los doce. El documento consta de una colección de más
de cien dichos y diálogos cortos del Salvador, sin conexión
narrativa. Algunos de estos dichos fueron citados como Escritura por
autores cristianos en la antigüedad— por ejemplo, los
Dichos 2 22 27 37 por
Clemente de Alejandría (hacia 150-211
d.C.) en su Stromata
(Remiendos)—
aunque sin atribución explícita a Tomás.
Últimamente, hace 100
años en Oxyrhynchus
de Egipto se encontraron algunos fragmentos de lo que ya sabemos es
una versión previa de Tomás en griego, por la
paleografía fechada así (estos son hiperligados desde
los logia respectivos en Tomás):
|
PapOx 1 |
Tom 26-33 y 77 |
200 d.C. |
|
PapOx 6543 |
Tom Prólogo y 1-7 |
250 d.C. |
|
PapOx 655 |
Tom 36-39 |
250 d.C. |
—véase Biblio.10.
El descubrimiento más reciente de la versión
copta de Tomás, nos ha permitido por fin tener acceso a este
evangelio en su totalidad. Pruebas adicionales, como el asíndeton
en logion 6, revelan una
fuente semítica anterior (véase
Guillamont, Comentarios Eruditos Recientes).
Como se indica en el artículo de prensa
abajo citado, casi todos los eruditos bíblicos que han estado
estudiando este documento desde su primera publicación, han
concluido que Tomás debe ser aceptado como un verdadero
quinto evangelio, de una autoridad igual a la de San Juan y los
sinópticos. Es particularmente de interés que varios de
los logia en Tomás (12 24
28 37) son evidentemente dichos de la post
resurrección.
El Evangelio de Felipe—
como se puede inferir de sus dichos 51,
82, 98,
101, 137—
se compuso al menos en parte después del 70
d.C. por San Felipe llamado el evangelista (no
el apóstol), que aparece en los Hechos de los Apóstoles
en 6:1-6 8:4-40 21:8-14.
No hay ni una referencia ni una cita previa conocida de este complejo
texto, que consiste en una serie elegante de reflexiones sobre la
tradición abrahámica, sobre Israel y el Mesías
encarnado, mientras que elabora una metafísica de idealismo
espiritual. (una
página mecanografiada de Felipe).
El Evangelio de la
Verdad se compuso alrededor del año 150
d.C. por Valentín, el famoso santo de
Alejandría (nacido hacia 100
d.C.). Se trata de una entretejida meditación
continua sobre el Logos, pero hasta el descubrimiento de Nag Hammadi
no se conocía ni una frase sobreviviente de esta noble
composición. (Las
primeras cinco secciones están en
la red en formato wma. Además hay una versión
preliminar en inglés de otro texto
extraordinario
de
Nag Hammadi, que
también podría ser por Valentín: La
Supremacía).
En los primeros años después del
descubrimiento de estos documentos y antes de que los eruditos
pudieran escudriñarlos suficientemente, era habitual
describirlos colectivamente como ‘gnósticos’ (así
p.ej. Grant y Freedman [1960], en Comentarios
Eruditos Recientes). Éste ha sido siempre un
término genérico para la mezcla mediterránea de
movimientos religiosos esencialmente anti-sensoriales de los primeros
siglos d.C., y así desdichadamente al
principio fue usado como un cajón de sastre para meter en él
a todos los diversos escritos de Nag Hammadi. La investigación
ulterior, no obstante, ha mostrado que ni Tomás ni Felipe ni
el Evangelio de la Verdad se pueden encasillar correctamente así,
puesto que cada uno de ellos afirma explícitamente la realidad
de nuestras encarnaciones físicas, junto con su contexto
histórico (incluso, notablemente, la crucifixión). El
‘gnosticismo’— sea oriental, platónico, de
las religiones de misterio o teosófico— considera por
definición al universo perceptible (incluso nuestras vidas
encarnadas además de toda la historia humana, bíblica o
no) como inherentemente ilusorio y por eso maligno. El Antiguo
Testamento, en cambio— el cual Cristo ciertamente aceptó
en los evangelios canónicos— sostiene que el campo
entero de los cinco sentidos no es ni irreal ni malo sino creado
divinamente y bueno: así, entre un sinfín de
ejemplos, Gén 1:31
(‘todo cuanto había hecho [Dios], era bueno en gran
manera’) y Lc 24:39
(‘carne [y] huesos como ... yo tengo’). Un estudio
cuidadoso de los tres evangelios coptos lo deja bien claro que
pertenecen inequívocamente a esta tradición bíblica
de ningún modo gnóstica (véase
Com.1).
Los
cánones del Nuevo Testamento de la iglesia occidental
(católica/protestante), ortodoxa, copta, armenia, etíope
y siria/nestoriana difieren significativamente entre sí—
y esos listados incluso fueron discutidos por las diversas ramas del
cristianismo hasta muchos siglos d.C.; antes
había solamente opiniones diversas recordadas por una variedad
de individuos mucho tiempo después de la era apostólica,
referentes no sólo a los textos generalmente aceptados hoy
día, sino también a escritos como la Epístola
de Bernabé, el Pastor
de Hermas, el Evangelio de los Egipcios, el Evangelio
de los Hebreos (en el cual Cristo se refiere a la Espíritu
Santa como su Madre), las Tradiciones
de Matías, el Apocalipsis
de Pedro, la Didajê
y los Hechos de Pablo. Así, el Códice Sinaítico,
de mediados del siglo IV, incluye tanto Bernabé
como el Pastor de Hermas, mientras que el Códice Alejandrino,
de primeros del siglo V, contiene I
y II Clemente además
de los Salmos de Salomón. No hubo ningún concilio de la
Iglesia sobre el canon del NT hasta el Sínodo
de Laodicea (363 d.C.),
el cual de hecho rechazó el Apocalipsis de San Juan. Doce
siglos después (!),
se estableció por fin el canon occidental por el Concilio
de Trento (1546 d.C.),
el cual definió la lista actual de 27
libros como un artículo de la fe católica (aunque los
concilios episcopales nunca han pretendido ser infalibles; el voto en
Trento fue de 24 contra
15, con 16
abstenciones)— y que fue también aceptada por las varias
iglesias protestantes. Las diversas iglesias orientales tienen
historias igualmente complicadas para establecer sus cánones
respectivos del NT: así,
el canon armenio incluye un III
Corintios paulino; el NT
copto contiene I y II
Clemente; el Peshita nestoriano excluye II
y III Juan, Judas y el
Apocalipsis; la Biblia etíope añade unos libros
llamados los Sínodos, la Epístola de Pedro a Clemente,
el Libro de la Alianza y la Didascalia; y ¡el Apocalipsis de
San Juan todavía no se incluye en la Biblia ortodoxa griega!
(véase
Biblio.35).
No obstante, es de destacar que los Evangelios
de Tomás, Felipe y la Verdad evidentemente no eran conocidos
por ninguna de esas tradiciones en el momento de sus intentos por
establecer un canon del NT,
pues jamás se mencionaron durante sus prolongadas
deliberaciones— y por ello ni siquiera se tuvieron en cuenta
para ser incluidos en sus listas respectivas. En todo caso, el
concepto de un canon ciertamente nunca fue inventado para excluir la
posible inspiración de descubrimientos posteriores de textos o
de ágrafa aislados (Lc
1:1 y Jn 21:25).
Lo que sucediera durante los primeros tres
siglos y medio d.C., antes de los intentos eclesiásticos más
tempranos para establecer un canon, es notoriamente oscuro, pues los
mesiánicos del evangelio original fueron finalmente
suplantados por los ‘cristianos’ paulinos (Hch
11:25-26). Así por un lado, la Epístola de
Bernabé (a fines del siglo I)
permanece ignorante de los evangelios históricos; y por otro
lado, Justino Mártir (a mediados del siglo II)
no muestra ningún conocimiento de los escritos de Pablo—
apuntando a una cisma continuando entre las tradiciones petrina y
paulina. Clemente de Alejandría e Ireneo de Lyón, a
fines del siglo II, son
los primeros autores que citan explícitamente tanto a los
evangelios como a Pablo. He intentado analizar el fundamento de esta
dicotomía en ‘La paradoja de
Pablo’. Referente a ese período de formación,
una lectura esencial es el estudio magistral de Walter Bauer, La
ortodoxia y la herejía en el cristianismo más temprano
(Tübingen 1934,
Philadelphia 1971).
Las traducciones de los textos son tan literales
y tan líricas como he podido hacerlas. Cualesquiera
irregularidades gramaticales que se encuentren, están en el
texto copto mismo (p.ej. los
tiempos verbales en Tom 64).
Las reconstrucciones textuales plausibles aparecen entre [corchetes],
mientras que las adiciones editoriales aparecen entre (paréntesis).
‘[...]’ indica los lugares donde no se puede interpolar,
dado el deterioro del papiro. Las variantes griegas de Oxyrhynchus de
Tomás aparecen entre {llaves}. Las notas puestas al final de
cada logion se indican con numeros sobrescritos¹, las situadas
al final del texto corriente son hípervinculadas vía
el símbolo sobrescrito°
(p.ej. Origen°).
Las citas bíblicas enumeradas son esenciales para la
comprensión de los dichos en su contexto bíblico y se
ruega al lector que las consulte en cada caso; las paralelas
explícitas a Tomás en los sinópticos se indican
aparte con un signo de igualdad=, para que el lector no busque lo
previamente conocido. En la antigüedad, por supuesto, no había
minúsculas y así para representar el hebreo, el griego
y el copto, no he usado aquí sus letras cursivas
correspondientes sino sus formas clásicas, que son más
fáciles de leer para los no eruditos. Por su parte, al
traducir tales textos antiguos a las lenguas modernas, es casi
imposible poner mayúsculas de manera consistente y adecuada;
pido la buena voluntad del lector con respecto a esto. Por todo, ‘P…’
se liga a los números de párrafo en la gramática
copta de Plumley, ‘C…’
a los números de página en el diccionario copto de Crum
(Biblio.4+5).
Por último, puesto que los browsers internet no leen
correctamente la superlínea copta (P023),
he utilizado subrayados en su lugar (p.ej. 6n.t.mnt.ero).
Esto se encuentra solamente en el texto copto, y así no se
confundirá con los subrayados de los hipervínculos. El
diéresis copto (p.ej. ï),
tampoco leído correctamente por los browsers, se ha omitido
por completo.
En lugar de la forma griega, Jesús
(IHSOUS),
he usado la aramea original: Yeshúa ((w#y),
que significa ‘Yahweh Salvador’, es decir ‘Él-Es
Salvador’ (Fel
20a). ‘SOY’
representa la autodemonimación divina de Éx
3:14: hebreo hyh)
(ahyh),
griego EGW
EIMI, copto anok
pe (Tom
13, P306).
Por último, he adjuntado cinco ensayos a
título de comentario: (1)
‘¿Son gnósticos los
evangelios coptos?’, una demostración formal que no
se pueden clasificarlos así; (2)
‘La Espíritu maternal’,
sobre el género de #dqh
xwr [rúaj
ha-qódesh,
Espíritu la-Santa] en las lenguas semíticas; (3)
‘Teogénesis’, acerca de
la sugerencia de Felipe, que la transgresión humana original
consistió en la pretensión de producir a los niños,
en vez de aceptarlos como engendrados únicamente por Dios; (4)
‘Ángel, imagen y símbolo’,
acerca de estos tres conceptos primarios encontrados en las nuevas
escrituras, junto con su estructura metafísica subyacente de
un idealismo espiritual; y (5)
‘La paradoja de Pablo’, un
análisis filosófico de las evidentes discrepancias
entre los evangelios canónicos y la teología de Saulo
de Tarso, junto con un resumen de críticas similares por
muchos individuos a través de los siglos..
Esta edición en castellano es básicamente
una traducción de la versión en inglés, que
preparé directamente del copto. Como es bien sabido,
cualquier traducción debería ser revisada por alguien
que tenga la lengua terminal como su idioma nativo; por ello, Clara
Luz García Salazar me ha ayudado en cada etapa de la
versión castellana de esta tarea. Al principio utilicé
también el programa, Spanish Assistant 1.00a
(MicroTac Software, 1993); luego, la traducción
preliminar fue corregida con esmero por Higinio
Alas Gómez, Profesor Emérito de la Escuela
Ecuménica de Ciencias de la Religión, la Universidad
Nacional, Heredia, Costa Rica; y después por José
Cascant Ribelles (Doctor en Sagrada Teología, Navarra),
anteriormente Rector del Seminario Mayor de Arequipa, El Perú;
por último, ha sido revisada detenidamente una y otra vez por
Pedro Chamizo Domínguez, Profesor
de Filosofía del Lenguaje, la Universidad de Málaga,
España (véase
Biblio.33)— todos ellos han
corregido innumerables errores en la versión castellana,
además de sugerir muchos mejoramientos estilísticos,
con objeto de que el lector capte con claridad el sentido del copto.
Debo agradecerles también a dos de mis profesores
universitarios: al poeta Robert
Frost, por su consejo de participar solamente en lo que es digno
del tiempo de uno; y al Prof. William E.
Kennick, por su ejemplo de los estándares más altos
de la teología filosófica. También estoy en
deuda con Bertrand Russell, en el tiempo en
que yo era estudiante en Londres y tuve la oportunidad de
manifestarme con él en la Campaña por el Desarme
Nuclear, por su intrépido ejemplo en enfrentarse al Sistema—
sea político, militar o religioso— por amor de la
verdad. Buena parte de este trabajo lo hice mientras que estuve
invitado en muchas universidades tanto estatales como privadas,
además de seminarios y comunidades religiosas tanto católicos
como protestantes, en todas partes de Latinoamérica; y también
de las facultades de filosofía, de teología ortodoxa y
de informática en la Universidad
de Atenas— por su hospitalidad fraternal estoy
profundamente agradecido. La ayuda técnica referente al
Internet, ha sido bondadosamente facilitada por Ioannis Georgiadis,
del Centro de Informática de la Universidad de Atenas.
Los evangelios canónicos tienen que ser
el paradigma para valorar cualquier ‘evangelio’ recién
descubierto. Es decir, nuestros criterios para investigar tal texto
han de ser tanto su consistencia interna como su origen externo en
relación a los cuatro textos que, en primer lugar, proveen la
definición ostensiva del solo
término ‘evangelio’. Por tanto: ¿son Tomás,
Felipe y Valentín teológicamente consistentes con los
sinópticos y Juan? ¿Vienen todos del mismo contexto
histórico general y ambiente arqueológico en la
antigüedad? ¿Indica el análisis que los textos
nuevos son conceptual y empíricamente consistentes con los
cuatro evangelios canónicos? ¿Parecen ser, en todo, del
mismo Logos? He concluido que un examen lo bastante cuidadoso
proporciona una respuesta afirmativa a todas estas preguntas. Así
es el propósito de esta edición— junto con los
textos coptos, el diccionario y la gramática, disponibles en
la Red— proveer al lector los recursos para llevar a cabo para
sí mismo una investigación completa de estas escrituras
extraordinarias.
Se ha sugerido a menudo que estos nuevos
escritos son básicamente mezclas, producidas por una
serie de desconocidos mucho después de los acontecimientos a
que pretenden corresponder. Sin embargo, la explicación más
simple aquí (en función del famoso Principio
de Economía, de Guillermo de Ockham: «No se deben
multiplicar los entes sin necesidad») no es una larga tradición
oral seguida por numerosas redacciones escritas; la explicación
más simple es que estas tres escrituras fueron compuestas
originalmente por el apóstol Tomás, Felipe el
evangelista y Valentín de Alejandría, y que nos llegan
básicamente intactas y bien traducidas al copto del arameo,
hebreo o griego originales. No hay ninguna razón en
absoluto para proponer una hipótesis más compleja aquí.
Así, siguiendo el ejemplo de la Metafísica de
Aristóteles,4
he llamado a esta colección de nuevas escrituras ‘Metalogos’—
es decir, ‘más Logos’.
En resumen, estos evangelios nuevos mas antiguos
son un descubrimiento verdaderamente maravilloso— p.ixqus
5.euxariste.k!
— Thomas Paterson Brown, BA
(Amherst), PhD (Londres)
San
Pedro de Yanahuanca, El Perú, Semana Santa 2008
edit
@ metalog.org (omítanse los espacios en blanco)
1. Las ediciones fotográficas de los manuscritos completos en papiro han sido publicadas por la UNESCO con la colaboración del gobierno de Egipto, bajo la dirección de James M. Robinson: The Facsimile Edition of the Nag Hammadi Codices (Códice I y Códice II), Leiden: E.J. Brill, 1977 y 1974; el Evangelio de la Verdad se encuentra en el Códice I, Tomás (escaneado en la Red) y Felipe están en el Códice II.
2. Existe una bibliografía completa referente a los nuevos textos coptos: Nag Hammadi Bibliography 1970-1994, Leiden: E.J. Brill, 1997; también recogida anualmente desde 1970 en la revista Novum Testamentum (ambas por David Scholer); fechado para el 2004, ¡esta lista había alcanzado 10.626 títulos individuales!
3. La colección entera de unos 45 títulos (incluyendo una amplia diversidad de escritos religiosos de la época) se puede obtener en una edición popular: The Nag Hammadi Library in English (editada por James M. Robinson y Marvin Meyer), San Francisco: Harper y Row, 1977, 1988³ (con Richard Smith).
4. Para la estructura gramatical de la lengua copta he usado el recurso detallado, Introductory Coptic Grammar (por John Martin Plumley, posteriormente Profesor de Egiptología en la Universidad de Cambridge), London: Home y Van Thal, 1948; este recurso autoritativo en mimeográfica mas difícil de encontrar, del dialecto sahídico, está en la Red: fotocopia en 1987 por Robert Michael Schapiro en la Biblioteca de la Universidad Hebrea, Monte Scopus, Jerusalén; transcrito al formato hipertexto (con George Somsel); también en versión impresa castellana pdf.
5. El léxico indispensable es: A Coptic Dictionary (por Walter Ewing Crum), Oxford: The University Press, 1939, reimpresión 2000 por Sandpiper Books Ltd, London y Powells Books, Chicago; en la Red en formatos gif y djvu; NB esta obra monumental, el orden de las palabras se determina primeramente por consonantes y luego por vocales; además, el copto es en parte una lengua aglutinante que utiliza un sistema complejo de prefijos y sufijos morfológicos y sintácticos, los cuales han de quitarse para identificar el vocablo básico— por ejemplo, tnnannhuebol ® tn.na.nnhu ebol (P199a, C219b, C034a: «nosotros.futuro.venir adelante»).
6. En mi traducción de Tomás, he utilizado la insuperada primera edición del copto, con traducciones línea a línea en inglés, francés, alemán y holandés, publicada en: The Gospel according to Thomas (editado por Antoine Guillaumont, Henri-Charles Puech, Gilles Quispel, Walter Till y Yassah ‘Abd al-Masih), Leiden: E.J. Brill; New York: Harper y Brothers; London: Collins, 1959.
7. El Evangelio de Tomás Website, con muchos enlaces, es mantenido por Stevan Davies.
8. Ya hay una muy útil edición interlinear copto/inglés de Tomás (por Michael Grondin).
9. Una edición popular de Tomás, con texto copto, versión inglesa y notas: The Gospel of Thomas (editada y traducida por Marvin Meyer), San Francisco: Harper San Francisco, 1992.
10. Los fragmentos griegos anteriores, los cuales varían significativamente de la versión copta: New Sayings of Jesus and Fragment of a Lost Gospel from Oxyrhynchus (editada por Bernard Grenfell, Lucy Drexel y Arthur Hunt), Oxford University Press, London: Henry Frowde, 1904; interlinear disponible en la Red (por Andrew Bernhard). (Foto de una figurina de bronce del pez Oxyrhynchus del Río Nilo, en el Museo Agyptisches, Berlín.)
11. Un relato y análisis bien ilustrativo y muy informativo: ‘The Gospel of Thomas: Does It Contain Authentic Sayings of Jesus?’ (por Helmut Koester y Stephen Patterson), Bible Review, abril 1990.
12. La edición académica de Tomás y Felipe, con materiales auxiliares, texto copto crítico, traducción inglesa y glosarios alfabéticos completamente clasificados en copto y griego: Nag Hammadi Codex II (volumen I, editado por Bentley Layton), Leiden: E.J. Brill, 1989.
13. La edición fundamental en castellano de Tomás y Felipe— la cual tuve siempre presente cuando preparé mi propia traducción de Felipe— traducida directamente del copto con material introductorio, amplia bibliografía y anotaciones: Los evangelios apócrifos (editada y traducida por Aurelio de Santos Otero), Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos, 7ª edición 1991.
14. Basé mi traducción de Felipe en el texto copto, ampliamente anotado con glosarios completamente clasificados: Das Evangelium nach Philippos (editado y traducido por Walter Till), Berlín: Walter De Gruyter, 1963; en la Red, fotocopiado 1987 en la Universidad de Haifa, Israel; autor de la superlativa Koptische Dialektgrammatik (1994), Till nos ha hecho el gran servicio de analizar el texto copto, para que p.ej. la línea continua del manuscrito netsite6ntprw4auws66mp4wm (100.27, de Fel 7) se descifra como net.site 6n t.prw 4a.u.ws6 6m p.4wm y así facilmente se puede traducir «quienes.siembran en el.invierno habitualmente.ellos.cosechan en el.verano».
15. Una edición superlativa en inglés del Evangelio de la Verdad, extensamente anotada con un amplio estudio introductorio: The Gospel of Truth, A Valentinian Meditation on the Gospel (editada por Kendrick Grobel), New York: Abingdon Press; London: Black, 1960.
16. Basé mi traducción del Evangelio de la Verdad en la edición académica, con introducción, texto copto, traducción inglesa, notas copiosas y glosarios completos: Nag Hammadi Codex I (editada por Harold W. Attridge, en dos volúmenes), Leiden: E.J. Brill, 1985; texto copto.
17. El mejor texto interlineal (griego/inglés) y léxico del canon del Nuevo Testamento, con variantes textuales en superlinear y traducción ultra literal en sublinear: Concordant Greek Text y The Greek Elements (ambos editados por Alolph Ernst Knoch), Santa Clarita CA 91350 USA: Concordant Publishing Concern, 4ª edición 1975—altamente recomendado (página de muestra).
18. Una obra de extraordinaria amplitud y perspicacia, referente a los parámetros básicos de la metafísica bíblica en contraste con la griega y occidental: Claude Tresmontant, Ensayo sobre el pensamiento hebreo, Madrid: Taurus Ediciones, 1962; véase ‘Ángel, imagen y símbolo’.
19. La versión MSWord de esta obra y también la edición inglesa paralela, se encuentran en www.metalog.org.
20. ‘La historia de la lengua copta’ (por Hany N. Takla).
21. Varias ediciones de la Biblia: www.biblegateway.com; véase también #24.
22. El magistral Léxico Griego-Inglés de Liddel-Scott-Jones-McKenzie; incluído en #29.
23. Esencial en estudios del NT, es el Novum Testamentum Graece de Nestle-Aland, Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 1979 et seq.; incluído en #29.
24. Una edición excelente con amplias notas textuales, índices, tablas, mapas y referencias (la cual lamentablemente continua el uso del nombre incorrecto Jehová): Santa Biblia Reina-Valera (Edición de Estudio), Sociedades Bíblicas Unidas, 1995.
25. Un ejemplo destacado de la cantidad de recursos y enlaces de teología ya en la Red: New Testament Gateway (mantenido por Mark Goodacre).
26. He añadido varias paralelas a las espléndidas Odas de San Salomón, un escrito mesiánico en antiguo siriaco del siglo I, descubierto en 1909 (traducido por Andrea Barrios M.).
27. El website sobre la Sábana Santa de Turín, con amplia información histórica y científica además de muchas imágenes detalladas de la tela (mantenido por Barrie Schwortz); una imagen en ultravioleta y clarificada por computadora/ordenador, del rostro de la Sábana, junto con un resumen del estudio científico acerca de la reliquia y los resultados más recientes del Carbono-14: www.metalog.org/files/shroud2.html.
28. Una lista completa, bien útil, de los sitios Internet universitarios en todo mundo: www.braintrack.com.
29. Una colección inestimable de las ediciones más importantes de las escrituras bíblicas en el hebreo, arameo o griego originales, completamente interligadas con traducciones a 25 lenguas modernas, junto con muchas de las obras de referencia principales, todo integrado con programas avanzados para investigaciones textuales, está disponible en un juego de CD, de Bible Works; NB la edición anterior mas totalmente adecuada BibleWorks 5 está disponible por sólo $10 más franqueo.
30. Los vínculos de este website se comprueban periódicamente por Xenu's Link Sleuth (gratis, por Tilman Hausherr).
31. Un website espléndido de escritos cristianos tempranos, en inglés (mantenido por Peter Kirby).
32. Referente a la formación del canon del NT, véase Bruce M. Metzger, The Canon of the New Testament, Oxford: Clarendon Press, 1987.
33. Pedro José Chamizo Domínguez, ‘La traducción como problema en Wittgenstein’, Pensamiento, 1987.
34. Los cinco evangelios de Mateo, Marcos, Lucas, Juan y Tomás, interligados en montaje paralelo (John W. Marshall, ed.), Departmento de Religión, Universidad de Toronto, Canadá.
35. Un análisis definitivo en inglés, de los 613 reglas de la Torah: Abraham Chill, The Mitzvot: The Commandments and Their Rationale, Jerusalem: Urim Publications, 2000².
36. Un programa superlativo y gratis, de oficina incluso pdf: www.openoffice.org.
.
.
EL ‘QUINTO EVANGELIO’
ILUMINA DICHOS DE JESÚS
Darrell Turner, Religion
News Service, New York, 27.XII.91
(#15709)
(RNS)
Un documento antiguo compuesto de dichos de Jesús, ha generado
recientemente una gran cantidad de artículos eruditos, además
de opiniones fuertemente defendidas de modo que el documento,
conocido como el Evangelio de Tomás, merece un público
mucho más amplio. Según algunos eruditos, las 114
citas del Evangelio de Tomás son tan importantes como Mateo,
Marcos, Lucas y Juan, para obtener una comprensión del hombre
a quien los cristianos veneran como Mesías.
En una reciente entrevista telefónica, Helmut Koester de la
Facultad de Teología de Harvard, el nuevo presidente de la
Sociedad de Literatura Bíblica (USA),
dijo que casi todos los especialistas en Biblia de los Estados
Unidos, están de acuerdo en que Tomás es tan fehaciente
como los evangelios del Nuevo Testamento. En un artículo
que apareció en la Bible
Review en abril de 1990,
Koester y su colaborador Stephen Patterson escribieron, «Hay
que conceder una autoridad igual al Evangelio de Tomás que a
los evangelios canónicos», en cualquier intento de
reconstruir los orígenes del cristianismo.
Sin embargo, a pesar del entusiasmo sobre la obra durante varias
décadas, «nadie ha oído hablar de ella excepto
los eruditos», dice Paterson Brown, anteriormente profesor de
la filosofía de la religión, el cual ha escrito sobre
Tomás en la revista Novum
Testamentum (artículo
en la Red).
Tomás fue descubierto en 1945
en Egipto, junto con más de 50
otras obras antiguas cristianas, judías y paganas, que
integran una colección conocida como la Biblioteca de Nag
Hammadi. Los documentos, que se fechan desde el siglo IV
a.C. hasta el siglo IV
d.C., fueron escritos en copto, el idioma de los
cristianos egipcios primitivos. La biblioteca, incluso Tomás,
ha sido traducida al inglés y publicada en varias ediciones
eruditas. Pero muchos eruditos opinan que se debe hacer asequible
Tomás en un volumen distinto. «Pienso que es urgente que
Tomás sea publicado aparte, en una edición de
bolsillo», dijo Brown.
A diferencia de los otros volúmenes de Nag Hammadi, Tomás
contiene enseñanzas de Jesús, que los eruditos creen
que serían particularmente importantes para lectores
cristianos. Muchos de los que estudian el Evangelio de Tomás
opinan que su material es potencialmente de más interés
para el público en general que los famosísimos Rollos
del Mar Muerto— excepto que no es tan bien conocido.
Muchas citas registradas en Tomás son semejantes a las de en
los evangelios que integran en lo que se conoce como el canon del
Nuevo Testamento— los escritos de la iglesia primitiva, que
finalmente fueron aceptados como textos auténticos y
autorizados para todos los cristianos. Por ejemplo, el Dicho
90 en Tomás, «Venid a mí, pues mi yugo es
fácil y mi dominio es manso y encontraréis reposo para
vosotros mismos,» muestra una semejanza muy grande con un
conocido pasaje de Mateo
11:28-30.
Comentarios Eruditos Recientes
Henry Barclay Swete, ‘El fragmento de Oxyrhynchus [PapOx 1]’ (discurso en la reunión de verano de los clérigos, Universidad de Cambridge, 29 julio 1897): El yacimiento de Oxyrhynchus ... en los tiempos cristianos ... adquirió la reputación de una fortaleza de la vida monástica egipcia.... Los Logia Ihsou son los oráculos de Jesús, es decir los dichos en los cuales él revela la voluntad divina. El libro exhibe, pienso yo, claras pruebas de su derecho a poseer esta característica. Fue escrito en forma de códice, en hojas, no en columnas sucesivas en un rollo— una forma que parece haber sido reservada entre los cristianos para libros sagrados o eclesiásticos. Cada dicho empieza con una fórmula la cual indica su autoridad de oráculo.... La razón por la que legei [es decir, ‘x dice’ en tiempo presente] es apropiado, es que tenemos delante de nosotros un fragmento de una colección de dichos que pretenden ser logia zwnta, oráculos vivientes del Amo vivo.... No hay prueba alguna de dependencia de cualquiera de nuestros evangelios corrientes.... No obstante, el griego tiene, pienso yo, el verdadero aroma del estilo de los evangelios; es magníficamente sencillo y claro.... Todo en el fragmento presente apunta al griego sencillo de los judíos palestinos bilingües, acostumbrados a transmitir palabra por palabra las memorias de los oyentes originales del Amo. Dudo que el siglo II o la tierra de Egipto pudieran producir algo parecido.... Encuentro dificultad en creer, a juzgar por la forma en que están interconectados, que cualquiera de estos dichos sea más tardío en su origen que el siglo I, o que la colección que los contenía fuese compuesta después de que nuestros evangelios canónicos tuvieran un uso generalizado. Tanto el prólogo de San Lucas como la postdata de San Juan hablan de otros libros además de los evangelios que han sido escritos, o podrían ser escritos, para contener la ‘Gesta Cristi’. Ya tenemos por primera vez una prueba diferente de la existencia de libros que contenían solamente sus dichos, separados de la narración.... Si se pregunta, ¿por qué ninguna colección de logia se incluyó en el canon del NT, o ha sobrevivido entera hasta nuestro tiempo?, la respuesta bien puede ser que la Iglesia necesitaba, sobre todo, relatos de la vida, pasión y resurrección del Amo.
————————, ‘Los nuevos dichos de Oxyrhynchus [PapOx 654]’ (discurso en la Facultad de Teología, Universidad de Cambridge, 7 julio 1904): Ya sabemos que en el siglo III, existía una colección de Logia Ihsou que circulaba en Oxyrhynchus y probablemente en otras partes del valle del Nilo. Los dichos no fueron simplemente apuntados en el cuaderno de un compilador, sino preparados para ser publicados.... Mi impresión [es] que los nuevos dichos son sustancialmente auténticos,... a la vez nuevos y según la manera de la enseñanza anterior de nuestro Amo,... la cual es difícil considerar como la creación de tiempos postapostólicos,... tradiciones basadas en las memorias de quienes habían oído al Amo.
Gilles Quispel, ‘El Evangelio de Tomás y el Nuevo Testamento’ (discurso pronunciado en la Universidad de Oxford, 18 sept 1957): Han salido a la luz unos dichos desconocidos de Jesús, sacados de un evangelio judeocristiano originalmente compuesto en arameo. El Evangelio de Tomás ... no es ni más ni menos que el evangelio usado por los descendientes de la comunidad primitiva de Jerusalén— los cuales parecen haber continuado viviendo en Palestina, casi totalmente aislados de la corriente principal de la tradición cristiana gentil.... No hay, que yo sepa, nada que indique que ésta no es una tradición legítima.... Estos dichos de Jesús— que están incluidos en el Evangelio de Tomás y por su vocabulario, su estilo y su contenido muestran su origen palestino— ¿por qué no tendrían el mismo valor histórico que las palabras de Jesús incluidas en nuestros cuatro evangelios canónicos? Tal vez fueron transmitidos en un ambiente palestino muy aislado de los demás de la cristiandad y no influido por las tendencias de la teología paulina. Y no debemos excluir tampoco la posibilidad de que esta gente hubiera preservado algunas veces las palabras de Jesús en una forma más primitiva que la encontrada en los evangelios canónicos.
—————, ‘Unas observaciones sobre el Evangelio de Tomás’ (New Testament Studies, 1959): El Evangelio de Tomás contiene un número de dichos que transmiten una tradición judeocristiana independiente, ni influida por ni fuente de nuestros evangelios canónicos.... Podemos intentar descubrir los arameísmos que son tan frecuentes en estos dichos.... Hasta ahora se han encontrado alrededor de unos treinta logia que contienen huellas de su origen arameo.
—————, ‘El gnosticismo y el Nuevo Testamento’, en J. Philip Hyatt, La Biblia en la erudición moderna (ponencias presentadas en la reunión centenaria de la Sociedad de Literatura Bíblica, 1964): La Espíritu Santa como Madre [es] un concepto bien documentado en la tradición evangélica judeocristiana y totalmente comprensible en una religión de lengua semítica.... El Evangelio de Tomás ... contiene pruebas de una tradición transmitida en un ambiente judeocristiano.... No es gnóstico en absoluto. Los partidarios de la interpretación gnóstica ... tendrían que explicar cómo podía decir el autor que el cadáver podía levantarse de nuevo (logion 5, versión griega).... En cuanto al Evangelio de Tomás, Cristo es nuestro Padre y la Espíritu Santa es nuestra Madre.
Antoine Guillamont, ‘Semitismos en los logia de Jesús encontrados en Nag Hammadi’ (Journal Asiatique, 1958): Los logia coptos [en el evangelio de Tomás] pueden, en determinados casos, ayudar en restaurar el sustrato arameo de los logia sinópticos.... Varias de las divergencias de detalle entre el texto de los logia coptos y el texto sinóptico se pueden explicar recurriendo a un sustrato arameo común. En esos casos, la terminología de los logia coptos nos permite restaurar el sustrato arameo con más certeza que cuando tenemos solamente el texto sinóptico.
Otto A. Piper, ‘Reseña de Códice Jung’ (Theology Today, 1958): Mientras que todo el mundo habla de los Rollos del Mar Muerto, relativamente poca publicidad se ha dado a otro descubrimiento de manuscritos antiguos, los cuales podrían resultar de más importancia que esos para el estudio del cristianismo temprano.... Los editores consideran que ‘El Evangelio de la Verdad’ o es una obra original de Valentín o su revisión por uno de sus discípulos más tempranos. Esto lo fecharía hacia 150 d.C.... Uno queda pasmado por la frescura de su vía. No hay ninguna huella de polémica en contra de ciertos tipos de doctrina establecida; y la exégesis, por ejemplo, del Prólogo de San Juan al principio de la obra, es de una originalidad asombrosa. Las referencias frecuentes a pasajes del Nuevo Testamento y a ‘Jesús el Cristo’, indican la creencia del autor y su determinación ser un cristiano verdadero. En varios casos, por ejemplo en su idea referente a la humanidad, el autor es obviamente influido por el realismo hebraico.... El Evangelio de la Verdad no es un tratado sino un poema. La elegancia de su estilo, la altura de su perspectiva, la ternura con que ‘el secreto’ se describe, la dexteridad infalible con que el término correcto se selecciona en cada instancia ... indican a un autor de talento insólito y espiritualidad profunda y en todos aspectos superior a los Padres [de la Iglesia] del siglo II.... Comparte con los escritores bíblicos la vista hebraica del ego como la totalidad de cuerpo y mente.... [Hay] una ausencia casi completa de elementos mitológicos en el Evangelio de la Verdad.
Robert M. Grant y David Noel Freedman, Los dichos secretos de Jesús (1960): Los primeros descubrimientos los hicieron los que trabajaron con Togo Mina, el director del Museo Copto hasta su muerte en 1949. Estos expertos eran H.-C. Puech, de París, y su alumno Jean Doresse.... [Con respecto al] Evangelio de Tomás, Doresse lo examinó en la primavera del 1949 y, a continuación, anunció que era ‘una composición gnóstica’.... Antes de 1952 Puech había descubierto que se habían encontrado muchos años antes, entre los papiros de Oxyrhynchus, unos fragmentos griegos de la misma obra, pero nunca se identificaron correctamente.... En 1958 salió la primera traducción completa, hecha a partir de las fotografías de la edición de Pahor Labib por el especialista alemán Johannes Leipoldt.... El Evangelio de Felipe no contiene más que especulaciones gnósticas. El Evangelio de Tomás, en cambio,... es probablemente nuestro testigo más significativo de la tergiversación primeriza del cristianismo por los que querían crear un Jesús a su propia imagen. [Incluído como representativo de mucho que ha sido publicado a través del ultimo medio siglo.]
Krister Stendhal, ‘El método en el estudio de la teología bíblica’, en J. Philip Hyatt (op.cit., 1964): Las tradiciones del evangelio ... en el Evangelio de Tomás o en los Ágrafa pueden indicar tradiciones que son tan válidas como las del NT. Para el estudioso de la historia cristiana temprana, la limitación a lo ‘bíblico’, es un acto de pereza textual o un pecado metodológico.
Joachim Jeremías, Las parábolas de Jesús (edición de 1965): Es una gran ayuda la que nos presta el Evangelio de Tomás, al ofrecernos once parábolas de los sinópticos en versión propia [9 20 21b/103 57 63 64 65 76 96 107 109].... [Además, Tomás] contiene ... cuatro parábolas que no se encuentran en el NT [8 21a 97 98].... El texto de las parábolas no ha sido transformado alegóricamente, sino que ha permanecido intacto (menos las dos adiciones de la parábola del ladrón); esto confiere un gran valor a la tradición que nos transmite el Evangelio de Tomás.
Raymond E. Brown, El nacimiento del Mesías (1977): La Espíritu Santa no [es] masculina (femenina en hebreo; neutra en griego).... El Evangelio de Tomás, descubierto en Nag Hammadi, a menudo se ha considerado que contiene cierto material auténtico sobre el ministerio de Jesús, no conservado de otra manera, por el contrario, en los evangelios canónicos.
Helmut Koester, Introducción a ‘El evangelio de Tomás’, en James M. Robinson (ed.), La biblioteca de Nag Hammadi en inglés (Biblio.3): Si uno considera la forma y el vocabulario de los dichos individuales, comparados con la forma en que aparecen en el Nuevo Testamento, el Evangelio de Tomás casi siempre parece haber conservado una forma más original del dicho tradicional. En su género literario, el Evangelio de Tomás es más parecido a una de las fuentes de los evangelios canónicos, concretamente a la llamada Fuente de Dichos Sinópticos (frecuentemente llamada ‘Q’ del alemán Quelle, ‘fuente’), la cual fue usada lo mismo por San Mateo que por San Lucas.... En su forma más original, [Tomás] bien puede fecharse en el siglo I.
——————, Antiguos evangelios cristianos (1990): Lo que se pone a prueba es la tradición ‘católica temprana’ u ‘ortodoxa’, que afirma el monopolio de la tradición canónica de los evangelios.... Solamente un prejuicio dogmático permite afirmar que los escritos canónicos tienen una patente exclusiva de un origen apostólico y, por tanto, de una prioridad histórica.... Hay que leer las parábolas del Evangelio de Tomás como relatos por derecho propio, no como expresiones artificiales de alguna verdad gnóstica oculta.
James M. Robinson (editor general de los códices de Nag Hammadi), Introducción a La biblioteca de Nag Hammadi en inglés (Biblio.3): El enfoque de esta biblioteca tiene mucho en común con el cristianismo primitivo, con la religión oriental y con ‘hombres (y mujeres) santos’ de todos los tiempos, además de los equivalentes más seculares de hoy, como los movimientos de la contracultura aparecidos en los sesenta. El desinterés por los productos de una sociedad consumista, el retiro a comunidades de los del mismo parecer, fuera del bullicio y desorden de la distracción en la gran ciudad, el no mezclarse con los compromisos del proceso político, compartiendo el entendimiento de un grupo exclusivo tanto del curso desastroso de la cultura como de una alternativa ideal y radical normalmente no conocida— todo esto, con ropajes modernos, es el verdadero reto arraigado en materiales tales como la biblioteca de Nag Hammadi.... El propio cristianismo primitivo era un movimiento radical. Jesús reclamó una inversión total de valores, proclamando el fin del mundo como lo hemos conocido y su reemplazo por un tipo de vida bastante nuevo y utópico, en que el mundo ideal sería realidad. Asumió una posición bastante independiente con respecto a las autoridades de su época ··· y no pasó mucho tiempo antes de que lo eliminaran. Sin embargo, sus seguidores reafirmaron su postura. Para ellos él llegó a personificar la meta final.... Lo mismo que los Rollos del Mar Muerto [en Qumrán] fueron guardados en jarras para su protección y escondidos cuando se acercaba la décima legión romana, el entierro [tres siglos después] de la biblioteca de Nag Hammadi en una jarra, habría sido precipitado por el acercamiento de las autoridades romanas, que para entonces se habían hecho cristianas.
———————, ‘Nag Hammadi: los primeros cincuenta años’ (discurso plenario, Sociedad de Literatura Bíblica, 1995): Claramente el Evangelio de Tomás contiene dichos que no pueden ser derivados de los evangelios canónicos,... que obviamente no son gnósticos sino que tienen las mismas pretensiones de ser antiguos, e incluso auténticos, como pueda tener el estrato más viejo de dichos en los evangelios canónicos y en Q. Esto se puede ejemplificar por algunas de las parábolas del reino, en el Evangelio de Tomás.... Tales dichos no son ficciones gnósticas sino simplemente una parte de la tradición oral de los dichos atribuidos a Jesús. Lo que es tal vez más impresionante, es que el Evangelio de Tomás contiene algunas parábolas neotestamentarias encontradas en su forma precanónica.
Richard Valantasis, El Evangelio de Santo Tomás (1997): Estos dichos funcionan para construir una subjetividad alternativa y nueva. Mediante la lectura consecutiva y deliberada de los dichos del Evangelio de Tomás, los lectores gradualmente se enteran no sólo de la nueva identidad que los dichos le atribuyen, sino también de la teología, antropología y cosmología que forman el cimiento de esa identidad nueva.... Fechar al Evangelio de Tomás, por medio del núcleo más antiguo de sus dichos, sugiere una temprana datación de 60-70 d.C.... El Evangelio de Tomás no contiene cualesquiera de los sistemas o las teologías de los autores gnósticos.... Conecta al oyente y buscador con la mismísima voz del Jesús viviente, hablando en medio de una comunidad interpretativa.
John Dominic Crossan, El nacimiento del cristianismo (1998): Grenfell y Hunt sacaron conclusiones muy decisivas sobre el texto contenido en su pap. Oxy.1. No sabían, claro está, que formaba parte del Evangelio de Tomás, pero cito su síntesis porque, a mi juicio, se aplica perfectamente a este evangelio como un todo. Ellos establecieron «cuatro puntos: (1) que tenemos aquí parte de una colección de dichos, no extractos de un evangelio narrativo; (2) que no eran heréticos; (3) que eran independientes de los cuatro evangelios el la forma conservada; (4) que eran anteriores al año 140 d.C., y podrían remontarse al siglo I» (Bernard Grenfell y Arthur Hunt, The Oxyrhynchus Papri: Part I, 1898).
Stephen J. Patterson, ‘La comprensión del Evangelio de Tomás hoy en día’, en Stephen J. Patterson, James M. Robinson y Hans-Gebhard Bethge, El quinto evangelio (1998): Como una colección de dichos, es probable que Tomás se originó durante el siglo I, cuando las colecciones de dichos todavía no habían cedido el paso a otras formas más complejas de literatura, tal como el cuento narrativo o el diálogo.... El radicalismo social que caracterizó la tradición sinóptica temprana, también se encuentra en el Evangelio de Tomás.... Además, algunos de los rasgos más característicos del gnosticismo no se encuentran en Tomás, tal como la idea de que el mundo fue creado por un demiurgo maligno.... Ahora parece lo más probable que en el Evangelio de Tomás tenemos realmente un texto nuevo, cuyas tradiciones no son derivadas, por lo demás, de otros evangelios mejor conocidos y que fue escrito originalmente en un tiempo más o menos contemporáneo al de los textos canónicos.
Higinio Alas Gómez, Evangelios de Nag Hammadi (1998): [El gnosticismo] básicamente negaba la realidad física de Cristo encarnado.... Poco a poco los académicos han ido comprendiendo que no es justo clasificar [los] textos [de Tomás, Felipe y Valentín] como gnósticos,... cuando éstos afirman claramente la encarnación, la crucifixión y la resurrección de Cristo.
Elaine H. Pagels, ‘La interpretación del Génesis 1 en los Evangelios de Tomás y Juan’, Journal of Biblical Literature (1999): Los dichos [en el Evangelio de Tomás] no están puestos al azar, sino ordenados cuidadosamente para conducirlo a uno por un proceso de buscar y encontrar «la interpretación de estos dichos» (log.1).... La teología y antropología de Tomás no dependen de ningún presunto ‘mito gnóstico’ genérico. Al contrario,... la fuente de esta doctrina religiosa es, simplemente, la interpretación de Génesis 1.... Tal interpretación conecta el eikon de Gén 1:26-27 con la luz primordial,... para demostrar que la imagen divina implantada en la creación, capacita a la humanidad para encontrar ... el regreso a su origen en el misterio de la creación primordial.
——————, Más allá de la creencia: el Evangelio secreto de Tomás (2003): Ahora que los estudiosos han empezado a ubicar las fuentes descubiertas en Nag Hammadi, como piezas recién descubiertas de un complejo rompecabezas, al lado de lo que hace mucho hemos conocido de la tradición, nos enteramos de que estos extraordinarios textos, que sólo ahora están llegando a ser ampliamente conocidos, van transformando lo que conocemos como Cristianismo.... Empecemos con una mirada fresca a las fuentes más familiares de todas las fuentes cristianas— los evangelios del Nuevo Testamento— bajo la perspectiva ofrecida por uno de los otros evangelios cristianos, compuesto en el siglo I y descubierto en Nag Hammadi, el evangelio de Tomás.
Nicholas Perrin, ‘El Evangelio de Tomás: ¿un testigo al Jesús histórico?’ (discurso, Reunión Anual de la Sociedad de Literatura Bíblica, 2002): El Evangelio de Tomás no fue compuesto originalmente en griego;... al contrario, sólo muestra evidencia de haber sido compuesto en siríaco [es decir, arameo¹].... En segundo lugar, el Evangelio de Tomás no es una colección de dichos en proceso de evolución, con etapas distintas. Al contrario, es una unidad compuesta cuidadosamente y compilada por un editor de habla siríaca. [¹hebreo Mr) (aram) = LXX griego SUROI, como en Ezra 4:7; véanse Biblio.26, Mt 4:24, y Fel 20a (línea 6)]
Jean-Yves Leloup, Introducción al Evangelio de Felipe (francés 2003, inglés 2004): Remontarnos [así] hasta los orígenes cristianos, es encontrarnos en un espacio de libertad sin dogmatismo, un asombroso espacio por la presencia del acontecimiento que se manifestó en la persona, las obras y las palabras del maestro de Galilea. El Evangelio de Felipe nos invita a seguir a Cristo por medio de traernos a esta vida lo que es inmortal dentro de nosotros, lo que San Juan llamó la vida eterna.... Otro tema importante que muestra una afinidad entre este evangelio y el de Tomás, es la idea de la no-dualidad.... El Evangelio de Felipe ... trata de temas que eran sin duda la fuente de muchos desacuerdos en su época, al igual que lo son aún hoy en día.
1Jacques Schwarz y Charles Kuentz, Códice II, en una tienda de antigüedades de El Cairo.
2El Cairo: Departamento Gubernamental de Antigüedades, 1956.
3En exposición en la Galería John Ritblat de la nueva Biblioteca Británica en Saint Pancras, Londres.
4Llamada así con posterioridad a su autor por Andrónico de Rodas.